Artículo original
Vol. 24 - Núm. 1
41 min
Terapia de reemplazo enzimático y normalización del biomarcador plasmático Lyso-Gb3: experiencia en pacientes con enfermedad de Fabry en Argentina
Enzyme replacement therapy and normalization of the plasma biomarker Lyso-Gb3: experience in patients with Fabry disease in Argentina
1 NEFRA Medical Care Escobar, Belén de Escobar, Buenos Aires, Argentina
2 Fundación SPINE, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
3 Hospital Ángel C. Padilla, San Miguel de Tucumán, Tucumán, Argentina
4 Instituto Santa María de la Salud, San Isidro, Buenos Aires, Argentina
5 Hospital Pediátrico Dr. Humberto J. Notti, Mendoza, Mendoza, Argentina
6 Hospital Británico de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
7 Instituto de Nefrología Pergamino S.R.L., Pergamino, Buenos Aires, Argentina
8 Sanatorio Parque, Grupo Oroño, Rosario, Santa Fe, Argentina
Correspondencia:
Recepción:
10/12/2025
Aceptación:
12/08/2026
Publicación:
02/10/2026
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Resumen (ES)
Los pacientes incluidos presentaban una edad media de 21,5 años al inicio del tratamiento, con más de la mitad en edad pediátrica. Se identificaron 8 variantes patogénicas del gen GLA, asociadas al fenotipo "clásico" de la enfermedad. Las principales indicaciones para iniciar la TRE fueron el dolor neuropático y el compromiso renal, evidenciado por biopsia o albuminuria. Durante el seguimiento se observó una mejoría significativa en los síntomas neuropáticos y gastrointestinales, así como estabilización de la función renal. El tiempo promedio para alcanzar la normalización de Lyso-Gb3 fue de 56,5 meses, con alta variabilidad interindividual.
Aunque no se halló una correlación significativa entre los niveles basales de Lyso-Gb3 y el tiempo hasta su normalización, se identificó una tendencia beneficiosa con el inicio temprano de la TRE. Estos hallazgos respaldan el uso de Lyso-Gb3 como marcador de seguimiento y subrayan la importancia de iniciar el tratamiento en fases tempranas, especialmente en pacientes con variantes “clásicas” del gen GLA.
Palabras clave (ES):
Resumen (EN)
The patients had a mean age of 21.5 years at treatment initiation, with more than half in the pediatric age range. Eight pathogenic variants of the GLA gene were identified, all associated with the "classic" phenotype of the disease. The main indications for initiating ERT were neuropathic pain and renal involvement, evidenced by biopsy or albuminuria. During follow-up, significant improvements were observed in both neuropathic and gastrointestinal symptoms, along with stabilization of renal function. The average time required to achieve Lyso-Gb3 normalization was 56.5 months, with high interindividual variability.
Although no statistically significant correlation was found between baseline Lyso-Gb3 levels and the time to normalization, a favorable trend was noted with early initiation of ERT. These findings support the use of Lyso-Gb3 as a monitoring biomarker and underscore the importance of early treatment, especially in patients with “classic” GLA gene variants.
Palabras clave (EN):
Introducción
La enfermedad de Fabry (EF, OMIM 301500) es un trastorno de depósito lisosomal poco frecuente, provocado por la ausencia o deficiencia de la enzima α-galactosidasa A (α-gal A, EC 3.2.1.22), con el consecuente acúmulo de glicoesfingolípidos complejos; principalmente globotriaosilceramida (Gb3) y su metabolito deacilado globotriaosilesfingosina (Lyso-Gb3). El gen GLA, que codifica para la enzima α-gal A, se encuentra ubicado en el brazo largo del cromosoma X1,2. La EF se puede clasificar en formas “clásicas” y “no clásicas” o de “inicio tardío”, también llamada “variante del adulto”. Los pacientes con la enfermedad “clásica” tienen una actividad enzimática indetectable o muy baja (<3% del valor normal), y desarrollan complicaciones orgánicas tempranas en la vida, incluyendo accidentes cerebrovasculares, miocardiopatía hipertrófica e insuficiencia renal. Los fenotipos de “inicio tardío” están asociados a mayor actividad enzimática residual, con manifestaciones limitadas a un solo órgano como corazón o riñón2,3.
En las mujeres, la enfermedad puede ser más variable, desde prácticamente asintomáticas hasta tan severamente afectadas como los hombres, dependiendo en parte del tipo de variante genética y del patrón de inactivación del cromosoma X. Factores epigenéticos pueden también contribuir a la variabilidad clínica observada en el sexo femenino4,5. Para los pacientes masculinos, el dosaje de actividad de la enzima α-gal A es diagnóstico; sin embargo, es importante la confirmación genética para ayudar a establecer el fenotipo de la enfermedad. Mientras que, en las pacientes femeninas, es necesario el estudio del gen GLA, ya que la actividad enzimática puede estar dentro del rango de la normalidad2. Estudios internacionales de cribados neonatales evidenciaron frecuencias de 1:22.570 hombres para el fenotipo “clásico”, y 1:1.390 hombres para el fenotipo de “inicio tardío”, ubicando a la EF como una de las patologías de depósito lisosomal más frecuentes6,7.
El tratamiento de la EF puede dividirse en una terapéutica específica (terapia de reemplazo enzimático [TRE] o chaperonas farmacológicas) y un tratamiento de soporte sintomático o adyuvante. El tratamiento específico buscará prevenir la aparición de daño orgánico irreversible; al mismo tiempo, indicado en etapas tempranas, podrá revertir algunos mecanismos fisiopatológicos que finalizan en la muerte celular. El tratamiento debe estar supervisado por un equipo multidisciplinario de expertos en la enfermedad8. El biomarcador plasmático Lyso-Gb3 es de utilidad diagnóstica y de ayuda para el monitoreo de la respuesta terapéutica en pacientes con EF. Está asociado con mayor riesgo de mortalidad y otros eventos clínicos mayores9. El momento óptimo para el inicio de la TRE en pacientes con variantes “clásicas” se encuentra aún bajo debate. Las guías internacionales sugerían esperar la aparición de síntomas, o comenzar luego de los 8-10 años, mientras que publicaciones más recientes han propuesto el inicio con valores de Lyso-Gb3 plasmático mayores de 20 nmol/L10-12. La magnitud de reducción de Lyso-Gb3 plasmático depende del momento de inicio y de la dosis de TRE administrada a los pacientes con EF13,14. El objetivo de este estudio fue describir la respuesta clínica en pacientes con EF que normalizaron el biomarcador plasmático Lyso-Gb3 con TRE.
Material y métodos
Estudio retrospectivo del mundo real, llevado a cabo en ocho centros de referencia para la EF en Argentina (Hospital Dr. Erill de Escobar, Buenos Aires; Fundación SPINE, CABA; Hospital Padilla, Tucumán; Instituto Santa María de la Salud de San Isidro, Buenos Aires; Hospital Dr. Notti, Mendoza; Hospital Británico, CABA; Sanatorio Parque de Rosario, Santa Fe; Instituto de Nefrología Clínica Pergamino, Buenos Aires). Se incluyeron pacientes con diagnóstico confirmado de EF en testeo genético por Multiplex Ligations Probe Amplification (MLPA) y secuenciación directa, que normalizaron el biomarcador plasmático Lyso-Gb3 con TRE (agalsidasa beta 1 mg/kg/cada 2 semanas). El estudio fue aprobado por cada comité de ética local, y los pacientes participantes firmaron un consentimiento informado, previa explicación verbal por parte de los investigadores.
El grupo etario (pediátrico/adulto) se consideró por debajo o por encima de los 18 años. La medición de actividad de la enzima α-Gal A fue realizada por método fluorométrico; se consideró normal a valores ≥4,0 umol/l/h. El dosaje plasmático Lyso-Gb3 se cuantificó por el método de cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masa en tándem; valor normal para mujeres ≤1,2 nmol/L, y para hombres ≤1,0 nmol/L. La creatinina plasmática se determinó mediante electroquimioluminiscencia (Roche Diagnostics). La albúmina urinaria se determinó por método colorimétrico (Roche Diagnostics). El cociente albúmina/creatinina urinaria (CACu) se calculó para estimar la albuminuria de 24 horas. Valores de 0 a 30 se consideraron normales, de 30 a 300 como albuminuria patológica y >300 como proteinuria, en al menos dos muestras diferentes en todos los casos15. La tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) se calculó utilizando la fórmula CKD-EPI (Chronic Kidney Disease Epidemiology) en pacientes adultos y la fórmula de Schwartz en pacientes pediátricos16,17. La punción biopsia renal (PBR) se clasificó según el sistema de puntuación de patología renal en la EF (Fogo score)18. El compromiso del sistema nervioso periférico (SNP) fue determinado por la presencia de dolor neuropático con escalas de dolor (Brief Pain Inventory–Formulario abreviado) o mediante alteraciones en la prueba de cuantificación sensitiva (QST)1,2,19. La presencia o ausencia de síntomas gastrointestinales típicos de la EF se evaluó mediante cuestionarios (Gastrointestinal Symptom Rating Scale) y examen físico1,2,20. El compromiso cardíaco se definió por la presencia de arritmia cardíaca típica de la EF (trastornos electrofisiológicos en electrocardiograma de 12 derivaciones) y/o hipertrofia ventricular izquierda (HVI) evaluada mediante ecocardiograma Doppler tisular y/o resonancia magnética nuclear (RMN) cardíaca, descartando causas de miocardiopatía distintas a la EF1,2. La afectación del sistema nervioso (SNC) se definió por la presencia de lesiones de la sustancia blanca en RMN cerebral y/o accidente cerebrovascular clínico por antecedentes durante el interrogatorio y/o examen físico1,2. Los análisis estadísticos se realizaron utilizando el software Jamovi versión 2.3.28.0.
Resultados
Se incluyeron 11 pacientes con EF, con una edad promedio al inicio del tratamiento de 21,5 ± 13,3 años (1 masculino y 10 femeninas). Del total de la población estudiada, 6 pacientes (54,5%) eran pediátricos, con un promedio de edad de 12 ± 2,9 años. Se identificaron 8 variantes patogénicas del gen GLA: A292T, L415P, N34D, E398X, D33G, D170H, c.640-1G>C y R301Q (Tabla 1). Todas descriptas como variantes de tipo “clásico”, con excepción de la variante R301Q (n=1), la cual ha sido reportada tanto como fenotipo “clásico” como de “inicio tardío” de la EF (http://fabry-database.org/mutants).
| Variante | Frecuencia (%) | Adultos | Pediátricos |
|---|---|---|---|
| A292T | 2 (18,2) | 1 | 1 |
| L415P | 2 (18,2) | - | 2 |
| N34D | 2 (18,2) | 1 | 1 |
| E398X | 1 (9,1) | - | 1 |
| D33G | 1(9,1) | 1 | - |
| D170H | 1 (9,1) | - | 1 |
| c.640-1G>C | 1 (9,1) | 1 | - |
| R301Q | 1 (9,1) | 1 | - |
| Total | 11 (100) | 5 | 6 |
Se cuantificó la actividad basal de la enzima α-Gal A en 8 de los 11 pacientes incluidos en el estudio, encontrándose valores por debajo del rango de referencia en solo 2 casos. El dosaje promedio basal de Lyso-Gb3 en la población total del estudio fue de 11,7 ± 19,4 nmol/L. Se evaluaron PBR basales en 7 de los 11 pacientes: 1 paciente presentó un puntaje de Fogo de 1, 4 pacientes tuvieron un puntaje de 2 y 2 pacientes un puntaje de 3.
En las Figuras 1 y 2 se muestra la PBR de la paciente 2, con un puntaje de Fogo de 3, evidenciándose vacuolización podocitaria y la presencia de cuerpos mieloides o cuerpos de zebra, característicos bajo microscopía óptica y electrónica.
El criterio más frecuente para el inicio del tratamiento fue la combinación de dolor neuropático con afectación renal (PBR alterada y/o albuminuria patológica), seguido del compromiso gastrointestinal. Las características generales de la población del estudio se presentan en la Tabla 2. A lo largo del seguimiento, se observó una mejoría clínica significativa en los síntomas relacionados con la EF, destacándose una reducción en la intensidad y frecuencia del dolor neuropático, así como una notable mejoría de las manifestaciones gastrointestinales. Asimismo, se evidenció una estabilización de la función renal, determinada por valores estables de la TFGe y la albuminuria, en esta cohorte de pacientes que lograron la normalización del biomarcador plasmático Lyso-Gb3. Todos ellos recibieron TRE con agalsidasa beta a una dosis de 1 mg/kg administrada cada dos semanas.
El tiempo promedio requerido para alcanzar la normalización del Lyso-Gb3 fue de 56,5 ± 37,5 meses, evidenciando una considerable variabilidad interindividual. Al analizar por grupos etarios, los pacientes pediátricos (n=6) presentaron un tiempo medio hasta la normalización de 42,2 meses, mientras que en los pacientes adultos (n=5) dicho promedio fue de 73,8 meses. Si bien no se observó una correlación estadísticamente significativa entre los niveles basales de Lyso-Gb3 y el tiempo hasta su normalización, se identificó una tendencia que sugiere que el inicio precoz de la TRE podría favorecer una normalización más rápida del biomarcador plasmático.
La Tabla 3 presenta el detalle de los tiempos individuales hasta la normalización, junto con las principales observaciones clínicas de cada paciente.
| N | Sexo | Edad al inicio de TRE (años) | Variante | α-Gal A (µmol/l/h) | Lyso-Gb3 (nmol/L) | Motivo de inicio de TRE |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | F | 11 | L415P | 1,5 | 69,9 | Dolor neuropático + PBR score 2 |
| 2 | F | 14 | L415P | 9,2 | 9,0 | Dolor neuropático + PBR score 3 + GI |
| 3 | F | 14 | A292T | 4,1 | 4,0 | Dolor neuropático + PBR score 2 + GI |
| 4 | F | 46 | N34D | 10,3 | 7,4 | PBR score 3 + GI + albuminuria |
| 5 | F | 14 | N34D | 5,6 | 5,7 | Dolor neuropático + PBR score 2 + GI + albuminuria |
| 6 | F | 18 | c.640-1G>C | 6,4 | 4,4 | PBR score 1 |
| 7 | F | 25 | A292T | - | 5,0 | Dolor neuropático + albuminuria |
| 8 | F | 6 | D170H | 9,5 | 2,2 | PBR score 2 + GI |
| 9 | M | 39 | D33G | 0,9 | 6,7 | Albuminuria + baja TFGe |
| 10 | F | 37 | R301Q | - | 7,0 | Dolor neuropático + albuminuria + HVI |
| 11 | F | 13 | E398X | - | 7,6 | Dolor neuropático + GI |
| N | Lyso-Gb3* post-TRE/intervalo hasta la normalización | Observaciones | |
|---|---|---|---|
| 1 | 0,7/45 meses | Mejoría del dolor neuropático | |
| 2 | 0,8/10 meses | Mejoría del dolor neuropático y síntomas GI | |
| 3 | 0,5/46 meses | Mejoría del dolor neuropático y síntomas GI | |
| 4 | 1,0/44 meses | Mejoría de síntomas GI + reducción de albuminuria | |
| 5 | 0,5/72 meses | Mejoría del dolor neuropático y síntomas GI + reducción de albuminuria | |
| 6 | 1,1/24 meses | Asintomática | |
| 7 | 0,4/128 meses | Mejoría del dolor neuropático + reducción de albuminuria | |
| 8 | 0,6/47 meses | Mejoría del dolor neuropático | |
| 9 | 0,9/123 meses | Reducción de albuminuria | |
| 10 | 1,1/50 meses | Mejoría del dolor neuropático + reducción de albuminuria e HVI | |
| 11 | 1,1/33 meses | Mejoría del dolor neuropático |
Discusión
Los resultados de este estudio aportan evidencia relevante sobre la evolución clínica y bioquímica de pacientes con EF bajo TRE con agalsidasa beta en la dosis autorizada de 1 mg/kg cada dos semanas. El estudio enfatiza la dinámica de normalización del biomarcador plasmático Lyso-Gb3 y la consecuente mejora clínica significativa de signos y síntomas característicos de esta enfermedad. Estos hallazgos cobran mayor relevancia considerando que, en 2022, Nowak y colaboradores reportaron al Lyso-Gb3 como biomarcador potencial de progresión en la EF, al evidenciar su asociación con un mayor riesgo de mortalidad y eventos clínicos mayores. Además, estos investigadores demostraron que la exposición acumulada a Lyso-Gb3 en el período previo al inicio del tratamiento se correlaciona con un pronóstico clínico desfavorable a largo plazo9.
La mayoría de los pacientes incluidos en este estudio presentaban edades pediátricas al momento de inicio de la TRE, con variantes patogénicas del gen GLA clasificadas como fenotipo "clásico". Una de las primeras publicaciones que evaluó el efecto de la TRE, con diferentes regímenes posológicos, sobre los niveles plasmáticos de Lyso-Gb3 y Gb3 evidenció que en varones con fenotipo “clásico” todas las dosis redujeron significativamente las concentraciones de Lyso-Gb3 en los primeros tres meses, manteniéndose posteriormente estables. Mientras que, en pacientes femeninas, cuyos niveles basales de Lyso-Gb3 eran más bajos, la TRE logró reducir o estabilizar dichos biomarcadores con todos los esquemas terapéuticos evaluados14. Adicionalmente, se ha demostrado que iniciar el tratamiento enzimático antes de los 25 años en hombres con enfermedad de Fabry “clásica” mejora significativamente la respuesta bioquímica, reduciendo más eficazmente los niveles del biomarcador Lyso-Gb313.
En cuanto a la histopatología renal, la mayoría de los pacientes de la cohorte analizada contaba con una biopsia renal basal, la cual evidenció un rango variable de afectación, determinante para la indicación de inicio de terapia de reemplazo enzimático (TRE). El sistema de puntuación estandarizado desarrollado por Fogo y colaboradores permite evaluar tanto las lesiones específicas de la enfermedad (asociadas al depósito de lípidos) como las lesiones inespecíficas de progresión (fibrosis y esclerosis), revelando un amplio espectro de hallazgos histológicos incluso en fases clínicas tempranas de la nefropatía Fabry. Dicho sistema resulta útil para la evaluación longitudinal del pronóstico y la respuesta terapéutica en estos pacientes18. Actualmente, se recomienda la realización de biopsia renal con análisis por microscopía electrónica en todos los pacientes con enfermedad renal crónica y variantes del gen GLA de significado incierto, ya que constituye el único método diagnóstico confiable para confirmar o descartar la nefropatía de Fabry21.
Durante el seguimiento clínico se observó una mejora sustancial de los síntomas neuropáticos y gastrointestinales, así como una estabilización de la función renal, evaluada mediante la TFGe y los niveles de albuminuria. Estos hallazgos son consistentes con estudios previos que evidencian los beneficios de TRE cuando se inicia en fases tempranas de la enfermedad13,14. Una publicación reciente concluyó que la agalsidasa beta, administrada en la dosis autorizada de 1 mg/kg, es significativamente más eficaz que la agalsidasa alfa para reducir los niveles plasmáticos de Lyso-Gb3 en pacientes con EF de tipo “clásico”, por lo que se recomienda como tratamiento de primera línea en varones con este fenotipo sin actividad enzimática residual22. Respecto al monitoreo de la respuesta terapéutica en la EF, el consenso europeo sobre metas de tratamiento establece como objetivo reducir los niveles plasmáticos de Lyso-Gb3 tanto como sea posible. En varones con fenotipo “clásico”, la ausencia de una disminución significativa de este biomarcador podría indicar la necesidad de intensificar la terapia y evaluar la presencia de anticuerpos contra la enzima recombinante23.
En el presente estudio, el biomarcador plasmático Lyso-Gb3 mostró una tendencia consistente hacia la normalización en todos los pacientes bajo TRE. El tiempo promedio requerido para alcanzar esta normalización fue de aproximadamente 4,5 años. Se observó una marcada variabilidad interindividual, lo cual sugiere que múltiples factores, además del nivel basal del biomarcador, podrían influir en la respuesta terapéutica, incluyendo la edad de inicio, el genotipo, el sexo y el estado clínico inicial. A pesar de la ausencia de una correlación estadísticamente significativa entre las concentraciones iniciales de Lyso-Gb3 y el intervalo hasta su normalización, se evidenció una tendencia que sugiere una posible asociación entre el inicio precoz de la TRE y una reducción más acelerada del biomarcador plasmático. Esta observación, aunque no concluyente, respalda los lineamientos actuales que promueven el diagnóstico y tratamiento tempranos en pacientes con EF, especialmente en edad pediátrica, periodo crucial para intervenir antes de que se desarrolle daño orgánico irreversible.
Entre las principales limitaciones de este estudio se destacan su diseño retrospectivo, el tamaño muestral reducido y la alta proporción de mujeres en la cohorte analizada. Estas características pueden limitar la generalización de los resultados obtenidos.
Conclusión
En los últimos años, se ha reforzado la comprensión sobre la relevancia del diagnóstico precoz en la EF para permitir una intervención terapéutica específica y oportuna. El biomarcador plasmático Lyso-Gb3, reconocido por su potencial efecto citotóxico, ha emergido como un posible factor asociado a desenlaces clínicos adversos en esta población. La instauración temprana de la TRE, acompañada de una disminución significativa o normalización de los niveles de Lyso-Gb3, podría reflejar un mayor grado de preservación de la función orgánica a largo plazo. En este contexto, estudios futuros con un tamaño muestral más amplio y seguimiento longitudinal de este biomarcador son necesarios para definir con mayor precisión su utilidad como marcador pronóstico, así como su papel en la toma de decisiones respecto a la intensificación del tratamiento.
Declaración
Resultados parciales fueron presentados en: 8th Update on Fabry Disease: Biomarkers, Progression and Treatment Opportunities, Hamburg, Germany, June 2–4, 2024 (Nephron 2024;148 [suppl 1]:1–76).
Financiación
No se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.
Contribución de autoría
FP: Análisis formal, Software, Investigación, Conceptualización, Redacción - revisión y edición, Recopilación de datos, Supervisión, Metodología. JP: Redacción - revisión y edición. SA: Redacción - revisión y edición. GC: Redacción - revisión y edición. MP: Redacción - revisión y edición. HT: Conceptualización. NA: Redacción - revisión y edición. SJ: Software, Redacción - revisión y edición, Metodología.
Conflictos de interés
Los autores declaran que no hay ningún conflicto de interés comercial o financiero para esta investigación.
Uso de inteligencia artificial
Los autores declaran que no se ha utilizado ninguna herramienta de inteligencia artificial (como ChatGPT, Copilot, Gemini, u otras) en la redacción, análisis o revisión de este artículo.
Referencias
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